Septiembre 2008


La brecha digital divide diariamente segmentos importantes de usuarios y potenciales usuarios de internet, si bien he tenido experiencia en campañas que tratan de terminar con ella, en esta ocasión me referiré a las tres manifestaciones de la misma, que propone Jakob Nielsen con el título Digital Divide: The three Stages.

Nielsen sostiene que existen tres diferentes y notorias manifestaciones de la brecha digital, que deja a segmentos de usuarios con un auge importante en posibilidades de beneficio gracias a la internet, y a otros segmentos total o parcialmente sin acceso ni beneficios.

  1. División económica: Básicamente se enfoca a la gente que no presenta medios económicos para comprar un computador.
  2. División a causa de la usabilidad: (A mi juicio el más urgente) Es incluso peor que la división por causas económicas. Suponiendo que el precio de todos los computadores fuere accesible, o incluso, que su uso fuere gratis: Seguiría existiendo una parte importante de población que no pudiere hacer uso de ella, y la realidad es así sin más. Actualmente gozar de los beneficios de internet es demasiado complicado para un usuario que no se encuentre familiarizado, y nuestro deber como diseñadores de interfaz es terminar con este divisor. En este punto entra también la división a causa de la edad, fenómeno al que se le presta muy poca importancia actualmente, los usuarios no-nativos presentan mayor dificultad para hacer uso de cualquier interfaz multimedia, y presentan el segundo más grande problema de accesibilidad.
  3. División de ‘empoderamiento’: Increíblemente relevante, pero un poco complicada de entender, según mis palabras: Por ejemplo, independientemente de la facilidad de uso: ¿Qué es lo que hace el usuario promedio al buscar mediante un buscador web? La inmensa mayoría de los usuarios, no sabe cómo utilizar completamente a su favor los diferentes beneficios de una búsqueda avanzada, o de los diferentes códigos de búsqueda para encontrar precisamente lo que busca. La mayoría incluso, acepta que los primeros resultados de la búsqueda tienen ‘más razón’ que los siguientes siendo que el aspecto económico es fundamental en cuanto al posicionamiento en los resultados. Sumemos esto al hecho de que existe gente que cree que todo lo que está publicado en internet, es la pura verdad: Nefasto. Otro punto a considerar es que la página web por defecto es raramente cambiada por el usuario promedio, incluso hay buscadores que hacen tratos millonarios con empresas de computación, por estar en la configuración por defecto de sus computadores.

En fin, tal vez la brecha digital jamás termine, pero más que una suma de datos objetivos es un llamado a la comunidad nativa a relacionar el internet con los no-nativos. Hasta ahora no conozco casos de uso ‘maléfico’ de estas desventajas para los usuarios no relacionados, pero no sería algo nuevo intentos de aprovechamiento del increíble potencial de la brecha digital, espero que no sea así.

Hasta la próxima.

Los esquemas de organización representan una segura forma de avalar la facilidad de uso y el entorno amigable de nuestro cometido. Ya sea con fin de uso desde un diccionario hasta una página web, utilizar un esquema de información es prácticamente imperativo.

Puedo definir el esquema de información como un esquema estructural que tiene como finalidad el fácil y simple acceso a la información contenida en ellos mismos. Dentro de estas estructuras, existen tres grandes categorías:

Esquemas exactos de organización de la información:

Según L. Rosenfeld y P. Morville en Information Architecture for the World Wide Web

Son los que dividen la información en secciones bien definidas que son mutuamente excluyentes” 

Como esquemas de organización, se caracterizan por ser los más sencillos. El que sus categorías o secciones sean excluyentes entre sí sin duda facilita el ‘no perderse’ al buscar información en ellos, pero a su vez esta característica hace necesario conocer previamente el elemento o preciso a buscar de manera específica. No queda sujeto a ninguna ambigüedad, sugiriendo ser fáciles para su diseño y mantención a causa del carente trabajo intelectual para agregar elementos en cada categoría que lo componga.

Lógicamente, son muy fáciles de usar. Como ejemplo de ello tenemos los diccionarios, enciclopedias o guías telefónicas.

 A su vez, se subdividen en más categorías de esquemas, nombro los tres más usados (aunque sin gran notoriedad en la mayoría de los casos):

  1. Esquemas alfabéticos: Utilizados generalmente para contener un sub-esquema y facilitar aún más la búsqueda, consisten en recurrir a la organización por medio de un orden alfabético de la información, a manera de índice. Encontramos esquemas alfabéticos en directorios de teléfonos, bibliotecas, diccionarios, etc.
  2. Esquemas cronológicos: De fácil diseño y uso, se basan en la organización según tiempo cronológico. Dentro de esta categoría encontramos el esquema que siguen los archivos históricos, las guías televisivas o las líneas de tiempo online.
  3. Esquemas geográficos: De gran claridad  y versatilidad, dividen la información por entorno geográfico. Personalmente utilizo (sin darle mayor importancia al esquema como tal) esquemas geográficos a diario, al informarme del clima de mi región a través de la dirección meteorológica de Chile ;)

Esquemas ambiguos de organización de la información:

Son los que dividen la información en categorías que no son exactas. Pues si bien es favorable porque no siempre sabemos lo que buscamos, la subjetividad con la que se clasifica esta misma tiende a volverlos los más complicados a la hora del diseño y mantención.

Son más importantes y útiles que los esquemas de organización exactos, por ejemplo, el esquema de biblioteca clásico: es posible realizar la búsqueda por título, y además por materia, fundamental en caso de no conocer el rótulo correcto que queremos.

Su éxito se enfoca en el sistema inicial de clasificación y correcta indexación de los elementos de contenido, a base de una jerarquía de categorías y sub-categorías correctamente rotuladas, las que a su vez deben estar ordenadas de un modo preciso y coherente. Entre los esquemas ambiguos encontramos:

  1. Esquemas temáticos: De gran utilidad, se caracterizan por estar organizados mediante temas o materias en común, como ejemplo están las páginas amarillas, que combinan orden alfabético y esquema temático.
  2. Esquemas funcionales: Consisten en la organización del contenido dentro de un conjunto de procesos, funciones o tareas; es decir, en acciones individuales.
  3. Esquemas para público específico: Organización enfatizada en el/los intereses del público potencial, siempre y cuando sea claramente definido. Pueden ser cerrados (cada usuario ve su contenido) o abiertos (el usuario de una categoría puede acceder a otra diferente). Como ejemplo encontramos un foro de diseñadores y programadores.
  4. Esquemas conducidos por metáforas: Comprende como pilar de éxito la asociación que hace el usuario a una interfaz, de manera intuitiva. Personalmente la considero un ‘arma de doble filo’ si se abusa de ella, sin embargo, al aplicarla efectivamente, el poder de reconocimiento del usuario al entorno que le brindamos es invaluable. Ejemplo la clásica iconografía de la herramienta zoom, representada con una lupa.

Esquemas híbridos de organización de la información:

(Dentro de la categoría de los ambiguos) Enfocados en combinar exitosamente elementos de varios esquemas. Útiles como sistemas de organización de información variada o mixta, pueden resultar problemáticos para los usuarios que se ven envueltos en una sobrecarga de información.

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Como arquitectos de la información, hay que dedicar especial cuidado a no dejar de lado la importancia de cada esquema, evitar generar confusión en la experiencia del usuario y enfocar mayor énfasis en generar un entorno que fluya junto a él, quien después de todo, es nuestro objetivo.

Del texto original de useit.com, les escribo cómo reacciona la gente ante publicidad online que impacta su experiencia como usuario de manera muy negativa.

Está bien, la publicidad online existe, cuenta y funciona. Vemos anuncios en páginas desde sitios web personales hasta páginas de prensa o enormes portales web.

El tipo de anuncio más odiado fue indudablemente, nuestro amigo pop-up o ventana emergente, puesto en el lugar nº1 por el 95% del público encuestado; seguido de la carga leeentaa y los cuadros que intentan engañarte para que los clickees con el 94% de las preferencias. No subestimar al average user ;). fuente: Conferencia The user experience 2004

Lo de los pop-up no me parece raro, su éxito fue tal que ‘obligaron’ a los navegadores a instalar sistemas anti-popup (uno de los significativos hechos del porqué del rápido éxito de firefox). Lo que si me es raro es que los cuadros sin botón cerrar estén en el 4º puesto de las preferencias, y que el molesto sonido-automático-inapagable esté en último lugar.

Lo que si me explota, son anuncios que tengan estas últimas características fusionadas para nuestro cómodo uso de interfaz como usuario.

Si bien encuentra a tus compañeros de clase, super hiper mega casino online o el clásico alarga tu pene no son anuncios que de gusto encontrar; ningún tipo de anuncio es un preferido por los usuarios, puesto que -salvo excepciones- no navegamos para buscar anuncios.

Lo que si podemos hacer es tomar en cuenta algunos tips para que nuestro anuncio no sea un dolor de cabeza:

  • Indicar qué va a pasar si el usuario clickea. (Recordar: Siempre informar al usuario dónde está, qué puede hacer, y qué puede hacer la página por él)
  • Autoidentificarse como anuncios. (si, y no es una redundancia o una sobreexplicación, funciona)
  • Entregar información adicional sin tener que dejar la actual página (autoexplicativo)

Así que ¡porfavor! Hagamos del entorno web una experiencia más agradable; despidamos a los pop-up, sonidos automáticos, cuadros que te siguen y te acosan, pongamos skip intro, botón cerrar…

Saludos a todos.

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