Los esquemas de organización representan una segura forma de avalar la facilidad de uso y el entorno amigable de nuestro cometido. Ya sea con fin de uso desde un diccionario hasta una página web, utilizar un esquema de información es prácticamente imperativo.

Puedo definir el esquema de información como un esquema estructural que tiene como finalidad el fácil y simple acceso a la información contenida en ellos mismos. Dentro de estas estructuras, existen tres grandes categorías:

Esquemas exactos de organización de la información:

Según L. Rosenfeld y P. Morville en Information Architecture for the World Wide Web

Son los que dividen la información en secciones bien definidas que son mutuamente excluyentes” 

Como esquemas de organización, se caracterizan por ser los más sencillos. El que sus categorías o secciones sean excluyentes entre sí sin duda facilita el ‘no perderse’ al buscar información en ellos, pero a su vez esta característica hace necesario conocer previamente el elemento o preciso a buscar de manera específica. No queda sujeto a ninguna ambigüedad, sugiriendo ser fáciles para su diseño y mantención a causa del carente trabajo intelectual para agregar elementos en cada categoría que lo componga.

Lógicamente, son muy fáciles de usar. Como ejemplo de ello tenemos los diccionarios, enciclopedias o guías telefónicas.

 A su vez, se subdividen en más categorías de esquemas, nombro los tres más usados (aunque sin gran notoriedad en la mayoría de los casos):

  1. Esquemas alfabéticos: Utilizados generalmente para contener un sub-esquema y facilitar aún más la búsqueda, consisten en recurrir a la organización por medio de un orden alfabético de la información, a manera de índice. Encontramos esquemas alfabéticos en directorios de teléfonos, bibliotecas, diccionarios, etc.
  2. Esquemas cronológicos: De fácil diseño y uso, se basan en la organización según tiempo cronológico. Dentro de esta categoría encontramos el esquema que siguen los archivos históricos, las guías televisivas o las líneas de tiempo online.
  3. Esquemas geográficos: De gran claridad  y versatilidad, dividen la información por entorno geográfico. Personalmente utilizo (sin darle mayor importancia al esquema como tal) esquemas geográficos a diario, al informarme del clima de mi región a través de la dirección meteorológica de Chile ;)

Esquemas ambiguos de organización de la información:

Son los que dividen la información en categorías que no son exactas. Pues si bien es favorable porque no siempre sabemos lo que buscamos, la subjetividad con la que se clasifica esta misma tiende a volverlos los más complicados a la hora del diseño y mantención.

Son más importantes y útiles que los esquemas de organización exactos, por ejemplo, el esquema de biblioteca clásico: es posible realizar la búsqueda por título, y además por materia, fundamental en caso de no conocer el rótulo correcto que queremos.

Su éxito se enfoca en el sistema inicial de clasificación y correcta indexación de los elementos de contenido, a base de una jerarquía de categorías y sub-categorías correctamente rotuladas, las que a su vez deben estar ordenadas de un modo preciso y coherente. Entre los esquemas ambiguos encontramos:

  1. Esquemas temáticos: De gran utilidad, se caracterizan por estar organizados mediante temas o materias en común, como ejemplo están las páginas amarillas, que combinan orden alfabético y esquema temático.
  2. Esquemas funcionales: Consisten en la organización del contenido dentro de un conjunto de procesos, funciones o tareas; es decir, en acciones individuales.
  3. Esquemas para público específico: Organización enfatizada en el/los intereses del público potencial, siempre y cuando sea claramente definido. Pueden ser cerrados (cada usuario ve su contenido) o abiertos (el usuario de una categoría puede acceder a otra diferente). Como ejemplo encontramos un foro de diseñadores y programadores.
  4. Esquemas conducidos por metáforas: Comprende como pilar de éxito la asociación que hace el usuario a una interfaz, de manera intuitiva. Personalmente la considero un ‘arma de doble filo’ si se abusa de ella, sin embargo, al aplicarla efectivamente, el poder de reconocimiento del usuario al entorno que le brindamos es invaluable. Ejemplo la clásica iconografía de la herramienta zoom, representada con una lupa.

Esquemas híbridos de organización de la información:

(Dentro de la categoría de los ambiguos) Enfocados en combinar exitosamente elementos de varios esquemas. Útiles como sistemas de organización de información variada o mixta, pueden resultar problemáticos para los usuarios que se ven envueltos en una sobrecarga de información.

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Como arquitectos de la información, hay que dedicar especial cuidado a no dejar de lado la importancia de cada esquema, evitar generar confusión en la experiencia del usuario y enfocar mayor énfasis en generar un entorno que fluya junto a él, quien después de todo, es nuestro objetivo.

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